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Pregunta de lector · Formación del precio

¿Cómo se forma el precio de una acción?

Esquema de una balanza que ilustra la oferta y la demanda como origen del precio de una acción

La respuesta corta: Las acciones, explicadas desde el precio: la cotización nace de la oferta y la demanda. Si hay más gente queriendo comprar que vender, el precio sube; si ocurre lo contrario, baja. La cotización no es un valor fijado por nadie, sino el precio en el que compradores y vendedores se ponen de acuerdo en cada momento.

La respuesta corta en una imagen

Imagina un mercado en el que mucha gente quiere comprar y vender el mismo producto. Quien vende pide un precio al que está dispuesto a soltarlo; quien compra ofrece un precio que está dispuesto a pagar. La cotización es el punto en el que ambas partes se encuentran. Con las acciones ocurre exactamente eso, solo que muy rápido y en gran volumen.

De esa imagen se deriva todo lo demás: una cotización es siempre una foto del momento. Muestra lo que compradores y vendedores han pactado justo ahora.

Contexto y lógica: oferta y demanda en detalle

A un lado está la oferta: todos los que quieren vender sus participaciones. Al otro, la demanda: todos los que quieren comprar. Si muchos quieren comprar y pocos vender, los compradores tienen que ofrecer más para conseguir algo: la cotización sube. Si muchos quieren vender y pocos comprar, el precio baja hasta que vuelven a aparecer compradores.

Este juego no se detiene nunca. Cada orden ejecutada desplaza un poquito el equilibrio. Por eso la cotización se mueve una y otra vez durante la sesión: a veces de forma apenas perceptible, a veces con claridad.

Por qué cambian la oferta y la demanda

La pregunta interesante es por qué la gente cambia de opinión. Las razones son muchas: información nueva sobre una empresa, ánimos generales, expectativas de futuro o, simplemente, la necesidad de usar el dinero para otra cosa. Lo importante es que nunca hay una única razón: una cotización condensa las valoraciones de muchísimas personas en un solo precio.

Por eso es ocioso querer explicar cada pequeño movimiento. A quien empieza le basta con saber que detrás de cada cambio de precio hay expectativas que han cambiado entre compradores y vendedores.

Lo que la cotización no es

Una cotización no es lo mismo que el valor verdadero de una empresa: es el precio que el mercado está dispuesto a pagar ahora. Ambas cosas pueden separarse. Además, la cotización no es una predicción: que hoy suba no dice nada seguro sobre mañana. Quien lo interioriza lee los movimientos con más calma.

También ocurre que los principiantes confunden cotización con valor nominal. El valor nominal es una magnitud contable; la cotización, el precio real de negociación. Conviene mirarlas por separado.

Un ejemplo de la vida cotidiana

Piensa en las entradas para un concierto muy solicitado. Si hay muchos interesados y pocas entradas, los precios suben. Si el artista pierde tirón o de pronto sobran entradas, bajan. Nadie fija ese precio de forma central: resulta del comportamiento de todos los participantes. Con las acciones el principio es el mismo, solo que la negociación es continua y de gran volumen.

Este ejemplo cotidiano muestra por qué una cotización puede oscilar sin que el producto en sí cambie gran cosa. A veces solo cambia la valoración de la gente, y eso basta para mover el precio.

Dónde se encuentran compradores y vendedores

Para que exista un precio hace falta un lugar donde se encuentren las órdenes de compra y de venta. En España ese encuentro ocurre en las bolsas —Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao— conectadas por el SIBE, el Sistema de Interconexión Bursátil Español. Cada orden de venta indica un precio mínimo; cada orden de compra, un máximo. Cuando esas pretensiones se cruzan, hay operación, y el precio pactado se convierte en la nueva cotización.

El mercado continuo funciona de 9:00 a 17:30, con subastas de apertura y de cierre que ordenan los extremos de la sesión. Como entran órdenes nuevas sin parar, el precio cambia de forma continua: no lo fija una institución, es el resultado corriente de muchos pequeños acuerdos. Para quien empieza es una idea tranquilizadora: detrás del aparente desorden hay un procedimiento ordenado y comprensible. El IBEX 35, por cierto, no es más que el índice que recoge la evolución de los 35 valores más líquidos de ese mercado.

Por qué hay movimientos pequeños y grandes

No todos los movimientos pesan igual. Los vaivenes pequeños del día forman parte de la negociación normal y dicen poco. Los movimientos grandes suelen producirse cuando mucha gente cambia de opinión a la vez, por ejemplo porque se publica una noticia importante. En esos momentos se cruzan muchas órdenes en la misma dirección y el precio se desplaza con más fuerza.

Al principio ayuda no sobrevalorar los tirones pequeños. Quien quiere interpretar cada mínimo movimiento pierde enseguida la visión de conjunto. Es más sensato mirar plazos más largos, donde los movimientos sueltos se relativizan.

Para situarte

Como los precios nacen de expectativas, no se pueden predecir con fiabilidad. Los movimientos a corto son normales y no son motivo de pánico. Este artículo explica el principio y no ofrece asesoramiento personalizado ni recomendaciones de compra o venta. Contenido educativo: no constituye asesoramiento de inversión.

Artículos para seguir

Cuando entiendes cómo se forma un precio, los demás temas encajan mejor. Encajan sobre todo los artículos sobre los conceptos básicos y sobre una actitud serena.

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